Cómo preparar tu negocio para traspasarlo cuando te jubiles
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La diferencia entre un traspaso que sale y uno que se enquista suele estar en los meses previos, no en el anuncio. Esto es lo que conviene tener resuelto antes de empezar a buscar a quien tome el relevo.
Empieza antes de lo que crees
Un traspaso no se cierra en dos semanas. Hay que encontrar a la persona adecuada, que se convenza, que consiga financiación si la necesita, y que haya un periodo de acompañamiento en el que aprenda el oficio y conozca a los clientes.
Si ya sabes que quieres jubilarte, empezar con margen te da la ventaja más importante de todas: no tener prisa. Quien vende con prisa acepta condiciones que no aceptaría de otro modo.
Ordena los números, aunque sean sencillos
Nadie compra a ciegas. No hace falta una contabilidad de gran empresa, pero sí poder enseñar de dónde salen los ingresos y en qué se va el dinero.
Reúne con tu gestor lo que ya tienes y ponlo en orden:
- Los últimos ejercicios cerrados, tal y como se presentaron.
- Un desglose de gastos fijos: alquiler, suministros, personal, seguros, licencias.
- Los ingresos por temporada, si tu negocio los tiene: un bar de playa y una ferretería de barrio no se parecen en nada.
- Deudas, préstamos o leasings pendientes, y si se traspasan o se cancelan.
Aclara qué pasa con el local
Es la pregunta que más traspasos rompe a última hora, y casi siempre por no haberla mirado a tiempo.
Si el local es tuyo, decide si lo vendes, lo alquilas a quien continúe o lo mantienes. Son tres operaciones muy distintas y cambian por completo el precio.
Si es alquilado, lo primero es leer el contrato: qué dice sobre ceder o traspasar, qué avisos exige y qué papel tiene la propiedad. Cada contrato es un mundo y la normativa aplicable depende de cuándo se firmó. Que lo revise tu asesor antes de anunciar nada; enterarte tarde de una cláusula puede tumbar la operación.
Haz que el negocio no dependa solo de ti
Es lo más difícil de aceptar y lo que más valor añade. Si los proveedores solo hablan contigo, si nadie más sabe la receta, si los precios están en tu cabeza, lo que vendes es un puesto de trabajo que exige ser tú.
Cuanto más funcione sin ti, más vale y más fácil es de traspasar.
- Escribe lo que solo sabes tú: proveedores y condiciones, recetas o procesos, mantenimiento de las máquinas.
- Presenta a alguien de confianza a los proveedores y clientes principales.
- Ten a la vista lo que caduca: licencias, seguros, revisiones, contratos.
Cuida el aspecto, con cabeza
Un repaso de pintura, arreglar lo que lleva meses roto y una limpieza a fondo cambian la primera impresión mucho más de lo que cuestan. No es el momento de hacer una reforma cara: quien compre querrá poner su sello, y difícilmente pagará por una obra que no ha elegido.
Decide qué contar y cuándo
En un negocio de barrio, que se sepa que está en venta antes de tiempo puede hacer daño: empleados que buscan otra cosa, proveedores que se ponen nerviosos, clientes que dan por hecho que vas a cerrar.
Se puede dar a conocer sin decir cuál es: por sector, zona aproximada y cifras por rangos. Y decidir después, caso por caso, a quién se le cuenta el resto.
Habla con tu gestor antes de poner precio
La fiscalidad de un traspaso depende de cómo esté constituido el negocio, de qué se transmite exactamente y de tu situación personal. No es lo mismo vender los elementos del negocio que vender participaciones de una sociedad, y la jubilación tiene sus propias reglas.
No te fíes de lo que le pasó a un conocido: consulta tu caso con quien lleve tus cuentas antes de fijar un precio o firmar nada.